A diario hay actos de irresponsabilidad y crueldad contra la flora o fauna de un determinado lugar.
No es solo el turista responsable de esto, los tour-operadores son grandes responsables ya que empaquetan esto como “ecoturismo” y claro también tienen gran responsabilidad los “guías turísticos”.
Cuando se acosa a un animal, se afecta su seguridad, alimentación, apareamiento y reposo del mismo entre otros. Y el turista feliz, porque se lleva su foto con el canguro, el cocodrilo y el elefante.
El gran déficit en este caso como en mucho otros también, son las insuficientes regulaciones y la falta de un plan nacional de ecoturismo.

Algunos tour-operadores promocionan destinos y visitas con el argumento de que el contacto con algunas especies, el paseo sobre algunas de ellas, fotos con animales en cautiverio, alimentación y zoológicos les permite a las personas conocer y aprender a quererlos. Ademas de ser una gran mentira esto, es perjudicial para los animales.
Antes de ir a un determinado lugar, hay que tomarse un tiempo y averiguar sobre el destino, las especies y fundamentalmente sobre el tour-operador que diagrama el viaje.
Por ejemplo, alimentar un animal salvaje lo que genera es que ese animal de a poco pierda el miedo a los humanos y por ende hace mas fácil su caza. También se le genera cierta dependencia del ser humano y afecta su capacidad para buscar su alimento.
Antes de dar un paseo sobre un animal o posar para la foto, pensa en que esos animales para hacer eso son físicamente restringidos, encadenados, drogados, maltratados o sobrealimentados.
Los turistas deben ser proactivos y ayudar a informar a las ONG y los organismos de ejecución de las prácticas nocivas o delitos.
Sé feliz sabiendo que los haz visto en su hábitat natural, y que el dinero ayudará a mejorar sus condiciones de vida.
Aprende a apreciar la vida silvestre como es, y desde la distancia.
